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Ingenuidad o complicidad
Fecha: 2017-11-23 21:27:58
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Cada día aparecen más pruebas de la megacorrupción que orquestaron las empresas brasileñas en nuestro país. La reciente bomba cayó en el lado izquierdo de la política peruana.


Resulta que, según el testimonio del publicista Vlademir Garreta, las constructoras OAS y Odebrecht financiaron la campaña del NO en el proceso de revocatoria a Susana Villarán. Él recibió tres millones de dólares previa coordinación con la exalcaldesa de Lima y su gerente municipal Miguel Castro.


Como en el caso Ollanta Humala, ahora, sus seguidores han salido a mostrarse sorprendidos e indignados. Intentan convencernos de que no supieron nada sobre financiamientos o vínculos con los poderosos de Brasil.


¿Tanta ingenuidad puede haber en estos personajes que participaron de la campaña política  y creer que solo se invirtió 39 mil soles (como declararon ante ONPE)?


A un ciudadano le basta un poco de sentido común para darse cuenta de los millones de soles que gastan las organizaciones políticas en cada contienda. Esto debería ser más evidente para los colaboradores o cercanos a los candidatos, pero resulta que ahora no saben nada.


Así como es inconsistente la versión de los cocteles millonarios en Fuerza Popular, también son poco creíbles las cuentas del humalismo y el villaranismo.


Mis amigos de izquierda son muy suspicaces con las versiones del fujimorismo, pero demostraron demasiada ingenuidad para creer las teorías de sus líderes. Cuando se denunció que había dinero de Venezuela o de Brasil, solo se victimizaron. Recién hoy, que los colaboradores de la justicia están dando detalles, dicen sentirse decepcionados.


Y es que lamentablemente, la política parece convertirse en una religión. Los militantes tienen tanta fe en sus candidatos que no son capaces de advertir irregularidades o sospechar ante tantas evidencias. Solo ven lo malo en los rivales.


Así, la ingenuidad se convierte en complicidad.