Ni olvido ni perdón a los ataques terroristas
Autor: - Fecha: 2017-09-12 20:47:06
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El mundo recordó ayer el 16° aniversario del 11 de septiembre, fecha en que el territorio de Estados Unidos recibió varios ataques simultáneos del terrorismo musulmán. Quién no recuerda lo ocurrido con las Torres Gemelas, cuando los dos edificios del World Trade Center fueron impactados por dos aviones comerciales piloteados por los yihadistas.


En el Perú, hoy se conmemoran 25 años de la captura en Lima de Abimael Guzmán, hecho mucho menos mediático que el anterior pero más valorado por los peruanos. Uno y otro episodio son esclarecedores: Washington no pudo, incluso con todo su poderío militar, acabar con el terrorismo internacional.


Por contra, desde el 2001 hasta la fecha creció y se expandieron grupos como el Estado Islámico y sus tributarios que hoy tienen en jaque a Europa Occidental. En el Perú tampoco nos hemos deshecho del todo de Sendero Luminoso, cuyos remanentes asesinaron la semana pasada a tres policías en el Vraem.


Es cierto que el senderismo está disminuido casi a nada y que el MRTA ya no existe. Pero el terrorismo sigue siendo una amenaza latente. Para situarse en el escenario político actual, el senderismo se ha blanqueado y aprovecha los resquicios de un sistema vulnerable. Para nadie es secreto que el Movadef, Conare (en el magisterio) y el FUDEPP son organismos de fachada del senderismo redivivo.


Anoche salió libre Maritza Garrido Lecca, la bailarina que perdió 25 años de su vida en prisión por acoger junto con Luis Incháustegui a Abimael Guzmán en su vivienda. El ama de llaves del genocida no se ha arrepentido de ser lo que es. Tampoco Incháustegui, que cada vez que ha podido ha dejado constancia de sus simpatías por el senderismo.


En octubre próximo quedará libre Martha Huatay, terrorista que integró la organización senderista Abogados Democráticos. Pronto lo hará igualmente Osmán Morote Barrionuevo, otro integrante de la cúpula senderista que nunca se arrepintió.


Frente a esta seguidilla de excarcelaciones, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski indicó que “estará vigilante” de los movimientos que realicen los senderistas excarcelados. Nosparece bien, pero no basta con eso.


Al terrorismo con piel de oveja, incluso al que se presenta inocuo y en versión light y dialogante, no hay que permitirle nada. Hay que asfixiarlo hasta desaparecerlo. Y para empezar con ese cometido tenemos que ir al rescate de nuestra memoria histórica, tan venida a menos y puesta a prueba en situaciones como éstas.


Basta ya de quejarnos que los jóvenes ignoren qué fue el senderismo. Eduquémoslos, hagamos que esa parte de nuestra historia reciente forme parte del currículo escolar, y que sean los héroes de la democracia quienes, con su ejemplo, hagan la docencia que nosotros fuimos incapaces de impartir.


A los terroristas que no pagan las reparaciones civiles que el Estado les impuso, y que tienen la temeridad de exigir que el Perú les pague indemnizaciones (que jueces extranjeros le imponen al país), cobrarles hasta dejarlos exánimes. Ni olvido ni perdón. Solo así se garantizará que el terrorismo no cuente con las armas y los recursos para repetir la historia que nos ensangrentó.