Carboneros y malditos
Fecha: 2017-08-10 18:38:53
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Cuando un fiscal solicita prisión preventiva, asegura, entre otras cosas, que existen fundados y graves elementos de convicción que vinculan al imputado con un delito. Sin embargo, 36 meses después aduce que no ha terminado la etapa de investigación preparatoria y solicita una ampliación. Eso es realmente desconcertante.


Y eso es lo que ha pasado con los sonados casos de “los carboneros” (detenidos con siete toneladas de droga en Huanchaco) y “los malditos del triunfo” (organización criminal dedicada a la extorsión).


La Segunda Sala Penal de Apelaciones negó el pedido de la fiscalía para ampliar por doce meses más la prisión preventiva en ambos casos, pues ya se había otorgado una prórroga, y entonces, los procesados se beneficiarían con la excarcelación. El Decreto Legislativo 1307 que adecúa los plazos de ampliación de la prisión preventiva en criminalidad organizada es materia de controversia. Al margen de las distintas interpretaciones a la norma, insisto en lo preocupante que es una prolongada investigación, el retraso en la acusación, y por lo tanto, del juicio.


Los magistrados de la sala, tras el apanado mediático que les cayó, salieron a explicar su resolución (algo que debe ocurrir más seguido en el Poder Judicial) y lo hicieron con tanta claridad y contundencia que ahora la pelota está en la cancha de la Fiscalía.


Puede haber una diferencia de criterios, pero nada más. Corresponde al Ministerio Público, explicar, con el mismo detalle, por qué no pudieron recabar todas las pruebas en 36 meses. ¿Qué diligencias no se pudieron cumplir?  ¿Y por qué, en el caso de “los carboneros”, presentaron la acusación inmediatamente después de que les negaran la prórroga de la prisión?


Necesitamos transparencia en todos los operadores de justicia. Que rindan cuenta de sus actos, que den explicaciones de su proceder. Ya será la población la que juzgue si en un acto de injusticia hubo corrupción, negligencia o si la criminalidad ha rebasado la capacidad del estado para perseguir el delito.