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Un reciente estudio realizado por científicos del Jardín Botánico de Nueva York, confirma la desaparición de por lo menos 50 especies vegetales oriundas de los Estados Unidos. Este estudio también demuestra que se han introducido muchas especies foráneas, que han desplazado poco a poco a las nativas de Norteamérica.
Una de las causas de este fenómeno ecológico, es el gran intercambio comercial de esta gran `potencia con el resto del mundo. Este tráfico comercial, tuvo sus inicios en la época de la colonización por parte de los primeros inmigrantes ingleses que se alojaron en tierras americanas.
Ahora el comercio es muy grande en comparación a los primeros tiempos y demanda el uso masivo de todo tipo de trasportes, para hacer llegar a esta región, muchas especies vegetales oriundas de otros países y continentes. Los efectos de la intromisión de especies extrañas en la flora de Estados Unidos, está preocupando a los estudiosos de esta materia, porque desconocen los efectos negativos potenciales, que pudieran poner en peligro la supervivencia de su biodiversidad. La mayoría de especialistas en temas vegetales, creen que el cambio de especies vegetales que está sucediendo en los Estados Unidos, puede resultar más peligroso que el cambio climático en boga. En nuestro país, poco se conoce de la negativa influencia sobre nuestra flora y fauna que han ocasionado la introducción de especies vegetales foráneas.
A pesar de que nuestro país tiene una evidente superioridad en cuanto a biodiversidad con relación a los Estados Unidos, no se hace un seguimiento racional sobre los efectos negativos de especies vegetales, que provienen de otras regiones. La tendencia a privilegiar el cultivo de una serie de especies vegetales foráneas en nuestro país, debería ser evaluado en forma científica, sobre todo las especies que generan el monocultivo a gran escala. En la actualidad, también nosotros estamos inmersos en el proceso de globalización, cuyo componente principal es el gran intercambio comercial, que es facilitado por los diferentes medios de transporte y el uso masivo de contenedores.
Pero es conveniente que el comercio de vegetales sea controlado para evitar un gran daño a nuestra biodiversidad. También se debe prohibir, el uso de semillas transgénicas, que es la forma más perjudicial de introducir especies vegetales en nuestros ecosistemas. Se sabe por estudios efectuados en otros países, que los cultivos transgénicos afectan la biodiversidad, empobrecen los suelos, causan dependencia de sustancias agroquímicas y pueden afectar la salud humana. Es tiempo que las autoridades, hagan eco de las advertencias sobre los peligros de especies foráneas y transgénicas, que provienen de fuentes serias, tal como el estudio realizado por expertos que trabajan en al prestigioso Jardín Botánico de Nueva York. Las constantes agresiones que ocasionamos a nuestro hábitat, debe parar, porque esta en juego el futuro cercano de nuestra capacidad para mantener y producir especies vegetales nativas, que pueden ser más atractivas económicamente, que las especies foráneas equivalentes.
Es decir que si apostamos por conservar lo que tenemos en nuestra rica flora, podríamos especializarnos en cultivar muchas especies vegetales que hasta la fecha están relegados, porque se privilegia el cultivo de vegetales importados. Existen como potenciales cultivos comerciales una serie de especies que todavía sobreviven en todas las regiones de nuestro país, que han servido de alimento a nuestros antepasados pre inca e inca y que son mencionados por los cronistas españoles de tiempos del virreinato y también que son recordados en la memoria colectiva por la tradición oral inca y preínca.
Creemos que en materia de conservación vegetal, el país más poderoso de la tierra y que tiene una política económica abierta, también se preocupa por su biodiversidad, Esta lección racional debemos aprenderla y practicarla en nuestro país.
Por. Manuel J. Villanueva
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