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Por: Redacción La Industria

TRUJILLO

Publicada el 21/01/2020 - 08:31 AM

[EDITORIAL] Las campañas que vienen


Julio Guzmán ahora está morado del susto, luego que se le descubra su infidelidad.

Julio Guzmán pasó un duro momento cuando, anteanoche, un periodista le espetó en vivo y en directo que había sido “un cobarde” al “escaparse” de la escena donde supuestamente cometió una infidelidad conyugal. Las imágenes del video captado hace más de dos años en un edificio de Lima, donde se lo ve salir presurosa y velozmente, abonan a la hipótesis de que huyó dejando con el problema (un incendio) a su anfitriona con quien estaba en el departamento de ella. Las imágenes fueron divulgadas por un primer programa dominical, donde los conductores se cuidaron de opinar. 

En cambio, en el otro programa, donde el líder del Partido Morado estaba siendo entrevistado, aprovecharon su presencia para cuestionar su conducta Los calificativos que soportó Guzmán fueron muy duros, incluso hasta arbitrarios. Hubo varias infracciones al mandato periodístico que dicta no emitir juicios de valor. Sin embargo, la modalidad de la entrevista fue legítima y válida. El nerviosismo de Guzmán era evidente: encontrarse de pronto presionado, en una situación aparentemente inesperada para él, ha sido interpretado de diversas maneras por la ciudadanía. Andan circulando memes, bromas y opiniones que condenan la actitud del dirigente político, sobre todo porque las imágenes muestran a una persona que (así se ha interpretado) desampara y deja librada a su suerte a otra. 

Un hombre que desprotege a una mujer. Obviamente, también está el asunto de la supuesta infidelidad, que Guzmán niega, amparándose en la excusa de que “todas las explicaciones” se las dio, en su debido momento, a su mujer, según aseguró. También advirtió que esas supuestas explicaciones son “privadas”. Guzmán sabe que es un personaje público y, si aspira a la Presidencia de la República en el 2021, tiene que acostumbrarse a un escrutinio y una fiscalización fuera de lo habitual. No solo por parte de los medios. También de una ciudadanía que estará pendiente de cómo debió estornudar, de si sus zapatos hacen juego con su vestimenta o si comió un helado de tal o cual marca. El asunto no tendría que haber copado la agenda informativa de ayer, probablemente también la de hoy, si no fuera porque somos una sociedad a la que le encanta cebarse con la vida de los demás, que tiene alta dosis de morbo y que es, en suma, falsamente moralista. Así funciona, empero, el país. La culpa la tienen todos los políticos anteriores que destruyeron el sistema partidario y envilecieron la educación en el Perú.


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