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Por: Redacción La Industria

TRUJILLO

Publicada el 23/01/2020 - 08:54 AM

[EDITORIAL] A cuatro días…


El deber de un periodista no es difundir la mentira, sino descubrir la verdad.

Javier Cercas fue entrevistado para LA INDUSTRIA hace unos años, a su paso por el Perú. El renombrado escritor español fue invitado especial de la Feria Internacional del Libro de Trujillo en noviembre del 2017. Poco más de dos años después, el 28 de noviembre de 2019, Cercas recibió el Premio Francisco Cerecedo. El autor de Soldados de Salamina y otras estupendas obras en nuestro poderoso y asediado idioma, obtuvo el galardón que convoca la Asociación de Periodistas Europeos en España para distinguir a quienes destacan por su trabajo periodístico o de divulgación. Conviene leer, en la actual coyuntura electoral, un trecho del discurso de Cercas cuando recibió el premio de manos del Rey Felipe VI de España. 

El escritor, que no se reconoce como periodista, hizo una lúcida reflexión sobre ‘el mejor oficio del mundo’  García Márquez dixit. Aquí la parte final de ese mensaje. “La mentira constituye el instrumento principal de dominación de los hombres, y por eso el primer deber de un mal periodista consiste en difundirla, mientras que el de un buen periodista consiste en combatirla, aunque el poder y el dinero la prefieran, o precisamente porque la prefieren. Es cierto que, amenos que se resigne a convertirse en un esclavo, cualquier ciudadano está obligado a pelear contra la mentira; pero los periodistas auténticos son quienes pelean en primera línea del frente, y quienes más riesgos corren. Se trata, a veces, de un combate heroico, que no suele terminar en los salones de un hotel tan bonito como este (…). Algunos periodistas se juegan la vida en esa batalla. 

Algunos la pierden. Ellos son los periodistas auténticos. Y lo son porque demuestran que la verdad sigue importando, sigue siendo relevan te: por eso el poder y el dinero la temen. Esos periodistas demuestran que la verdad es hoy, de hecho, más revolucionaria que  nunca, precisamente porque por momentos nos abruma la impresión deprimente de que la mentira ha vencido. 

Ellos demuestran que, como la mentira tiene hoy mayor capacidad de difusión que nunca y los periodistas más responsabilidad que nunca, el periodismo honesto —el que pelea con la verdad en la mano contra la tiranía de las mentiras que el poder y el dinero tratan de imponer— es más que nunca necesario. También, claro está, más difícil. Porque hoy ya no basta con contar la verdad; además, hay que destruir las mentiras, empezando por esas grandes mentiras que se fabrican con pequeñas verdades y que son las peores mentiras, porque tienen el sabor de la verdad. Esos periodistas valientes demuestran, en definitiva, lo que demuestra todo periodista auténtico: que el combate por la verdad es un combate contra la esclavitud”.


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