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Por: Redacción La Industria

TRUJILLO

Publicada el 21/07/2020 - 10:28 AM

[EDITORIAL] El bienestar de juntas vecinales ante todo


¿Qué hace funcionando una clínica en un local ubicado en un lugar inaparente e inapropiado?

Más allá de que los vecinos de San Andrés hayan solicitado una investigación a la clínica San Antonio por mal tratamiento de cadáveres, porque no se estaría cumpliendo con el protocolo para el manejo de los cuerpos y que la policía haya constatado que se llevó al fallecido a un local inapropiado, lo clave del asunto se resume en una pregunta: ¿qué hace funcionando una clínica en un local ubicado en un lugar inaparente e inapropiado? No es con la pandemia de coronavirus (covid-19) que saltan a la vista los pasivos urbanos que padece Trujillo.

Esto venía de mucho antes, debido a la mala planificación en el crecimiento de la ciudad. Pero es ahora que constatamos todos que hay locales y negocios cuyas actividades son incompatibles con la residencialidad que se procura dar a ciertos sectores. Cuando se creó la urbanización San Andrés, allá por los años 60, ni la clínica San Antonio ni otros negocios planeaban arribar a ese sector de la clase media trujillana. Mucho menos se pensaba que habría los mismos malos manejos de gestión de residuos orgánicos que hoy constatamos.

Ninguna novedad con eso: recordemos que hace unos años se detectó que el Hospital Belén acumulaba y trasladaba placentas en estado de putrefacción a un almacén en pleno Centro Histórico de la ciudad. Los malos olores y los insectos que atraía la descomposición de esos restos llevaron a una denuncia de los vecinos, y eso propició una investigación de LA INDUSTRIA. Las autoridades ediles se comprometieron a sancionar y los directivos del nosocomio reconocieron su falta, pero como siempre ocurre, todo quedó en nada. Ahora, el alcalde vecinal de la urbanización San Andrés, Santiago Rojas, pidió a la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo intervenir de oficio en la citada clínica, tras mostrar fotografías que muestra a su personal de salud dejando un cuerpo en una especie de almacén, a espaldas de la clínica, a pocos metros de un orfanato.

Lo menos que podría hacer la municipalidad es clausurar ese recinto ipso facto, sin consultar a nadie y en uso de sus atribuciones; que tiene que ver, también, con la protección de la salud de los vecinos en particular y de la comunidad. No es un asunto menor. Los vecinos se quejan, además, de una mala gestión de los residuos médicos, como el arrojo de material en forma inapropiada. Acá debe seguir interviniendo la municipalidad con auxilio de la Gerencia Regional de Salud, para que los directivos de la clínica adopten las medidas correctivas, avaladas por un protocolo. Debe apostarse por mantener zonas libres de negocios de esta naturaleza, que sin duda cumplen una labor social y médica importante, pero a los que no se exige cumplir con las medidas que deben aplicar. Sobre todo en estos tiempos de pandemia y emergencia sanitaria.

Si se pone restricciones a los giros de ciertos negocios, que no pueden funcionar cerca de colegios o locales frecuentados por muchas personas, lo mismo debe regir para establecimientos que ofrecen servicios sensibles. Lo más importante seguirá siendo mantener la residencialidad de todos los sectores destinados a viviendas.


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