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Por: Redacción La Industria

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Publicada el 22/10/2020 - 04:00 PM

[Opinión] Nuevos paradigmas para un mundo postcovid, por Aaron Ruiz


Repensar la gestión del empleado innovador desde un cambio de formas y de fondos ayudará sin duda a que fluya la tan necesaria corriente de innovación.

Estamos viviendo nuevos cambios del managment en las organizaciones y las personas que lideran dicho cambio están sujetas a desarrollar sus competencias. Para ello, son diversos los pensamientos y paradigmas que se deben mejorar para gestionar el talento humano con mayor eficacia. 

1. Desarrollar las habilidades digitales del capital humano y de toda la empresa 

Se precisan nuevas capacidades, pero también nuevos esquemas de valores y relaciones de marcada cultura digital que den protagonismo a las personas. Desarrollar esas actitudes digitales que ya existen agazapadas en el equipo es fomentar la creatividad promoviendo ideas y pilotos que validen su impacto en el negocio, es canalizar el talento del empleado innovador y es ayudar a superar la desconfianza hacia quienes brillan. Pero también es desarrollar nuestra propia mentalidad digital para trabajar desde el ejemplo, con proyectos transversales “en voz alta” apoyados en redes y reconociendo esfuerzos de crecimiento y de ayuda a quienes van más rezagados.

Complementar la formación en herramientas con el desarrollo de una mentalidad digital aporta una ventaja competitiva a considerar. 

2. Fomentar el aprendizaje continuo en el colaborador de manera constante

Hoy sabemos que la velocidad de aprendizaje de una organización es determinante y que quien no aprenda a formarse mientras trabaja, asumiendo formatos diferentes a los acostumbrados, no dará la talla. El nuevo modelo pasa por recuperar el aprendizaje como una responsabilidad compartida entre el profesional y su empresa. Poniendo de nuestra parte empuje, curiosidad y más capacidades autodidactas. Y pidiendo a nuestra empresa contexto, espacio, herramientas especializadas y más proyectos colaborativos.

3. Incentivar e incrementar las relaciones de alto valor en el teletrabajo

La distancia social aumentará la lista de actividades que dejaremos de hacer cara a cara para realizar por medios digitales mientras trabajamos desde casa o en la oficina. Y aunque estamos descubriendo que no es necesario sentarse en vis a vis ni para presentar una idea, ni para tomar una decisión, ni para acometer una tarea conjunta, también estamos comenzando a caer en la cuenta de que mantener relaciones de alto valor cuando tu nivel de interacción baja o valorar el rendimiento de un equipo al que no ves no es tan fácil como se puede pensar.

Vamos a seguir haciendo mucho trabajo en remoto por lo que será buena idea poner foco a las capacidades que necesitamos para triunfar en nuestras relaciones digitales tanto como en el cara a cara.

4. Empoderar de confianza al colaborador para hacerlo más eficaz

Innovar no es reinventar modelos que ya existen sino prescindir del camino corto de la copia para abrazar la hoja en blanco, para replantear la necesidad no resuelta. Innovar solo es posible abrazando riesgos, practicando la rebeldía y el inconformismo ante lo calificado de imposible. Pero ¿cómo pueden las organizaciones actuales asumir los potenciales conflictos con el 'statu quo' de productos, personas o procesos que la innovación desplaza? Sólo comprendiéndola en profundidad podrán liberarla.

Repensar la gestión del empleado innovador desde un cambio de formas y de fondos ayudará sin duda a que fluya la tan necesaria corriente de innovación.

5. Fomentar la pasión y el trabajo arduo en la empresa

Hacer bien tu trabajo ya no es suficiente y en las empresas comenzamos a considerar actitudes que en otros tiempos eran descartadas como el autoliderazgo, la marca personal, el intra-emprendimiento, o la capacidad de influencia. Aprender a liderarnos a nosotros mismos, a formarnos por nuestra cuenta, a desarrollar un valor para el equipo en base a reconocer y fomentar eso en lo que somos buenos requiere tanta capacidad, energía y trabajo que sólo es posible hacerlo llenando tu mochila de energía positiva.

No hay otra receta que desarrollar nuestra pasión y nuestro entusiasmo por el cambio y por aportar valor en esta nueva era. Y eso, aunque el entusiasmo no se puede forzar, se puede (y se debe) contagiar. 


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