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Publicado: 27/11/2016
40 % de menores infractores tiene un familiar en prisión
Mayormente son tíos y hermanos, pero un gran porcentaje revela que el familiar que se encuentra sirviendo pena en la cárcel, es el padre.
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Foto referencial.

Según el informe “Cómo son los infractores del Perú”, cuatro de diez menores infractores tiene un familiar en prisión, y en la mayoría de casos, es el padre. Asimismo, el 40 % de dichos adolescentes abandonó su casa antes de cumplir los 10 años.


El estudio fue elaborado por el Observatorio Nacional de Política Criminal de la Dirección de Política Criminal y Penitenciaria del Ministerio de Justicia, a través de un censo en los Centros Juveniles de Diagnóstico y Rehabilitación.


Los resultados muestran que el 40% de los adolescentes infractores tienen familiares cercanos purgando prisión. Mayormente son tíos y hermanos, pero un porcentaje importante lo constituye el padre.


Además, cuatro de cada 10 de estos infractores varones abandonó el hogar entre los 7 y los 15 años. En el caso de las mujeres, una de cada dos se fue de su casa antes de los 15 años. De igual manera, la cuarta parte de estos jóvenes declaró que en sus hogares existía violencia.


“Lamentablemente algunos chicos siguen el modelo del padre delincuente, porque al estar ausente, es idealizado por sus hijos y tomado como modelo”, comentó al respecto Humberto Castillo Martell, psiquiatra del hospital Honorio Delgado-Hideyo Noguchi.


Cabe destacar que el 35,7 % de los adolescentes infractores provienen de Lima, seguido de La Libertad con 9,2 % e Ica con el 6,6 %.


En aumento

 La cifra de menores atendidos por el Sistema de Reinserción Social del Adolescente en Conflicto con la Ley Penal creció, de 4 mil 391 en el año 2010 a 6 mil 611, en el 2015.


La mayoría de infracciones cometidas por los menores atendidos en este sistema son el robo y el robo agravado con un 42,8 %, seguido de la violación sexual con un 16,2 % y hurto con un 14,9 %.


Educación 

Una de las principales conclusiones del estudio indica que “no es posible lograr una rehabilitación sostenida si es que no se le dota al adolescente trasgresor del suficiente capital humano y capital social”.


En ese sentido señala a la educación, el trabajo y las relaciones familiares positivas como las más importantes.