free web stats


Publicado: 03/12/2016
Condenan a cadena perpetua a hombre que violó a su hija
Depravado abusó sexualmente de menor de 13 años, a quien embarazó y la hizo abortar.
Compartir Compartir
Foto referencial

Modesto Mostacero Abanto Tirado, quien violó sexualmente a su propia hija cuando ella tenía 13 años, la embarazó y después pretendió hacerla abortar, provocando la muerte del feto, morirá en la cárcel debido a que la Tercera Sala Penal de Apelaciones de La Libertad, confirmó la sentencia de cadena perpetua del depravado padre de familia.


El hecho ocurrió  en febrero del 2014 en el centro poblado Semán (Guadalupe). Abanto Tirado es natural de Ichocán (San Marcos, Cajamarca) y tiene como esposa a una sordomuda quien desconocía los abusos que estaba sufriendo su hija por parte de su padre, cuando la menor quedaba sola porque su madre trabajaba en el campo.


Quedó embarazada

El delito fue descubierto cuando la menor resultó embarazada y su padre la llevó a una mujer que practica abortos en la ciudad de Chepén. Ocurrió que el feto falleció en el vientre de su madre y la menor fue llevada al hospital de Guadalupe donde se puso el descubierto la verdad.


La menor  relató su drama, la policía capturó al sujeto y el fiscal Germán Agustín Risco Baquedano fundamentó en caso en el juicio oral ante el Segundo Juzgado Penal Colegiado de la Corte Superior de Justicia en diciembre del 2015 y  pidió se le condena a cadena perpetua de acuerdo a ley.


La sentencia fue leída el 7 de enero de este año, condenando a cadena perpetua y al pago de una reparación civil de 15 mil soles a favor de la agraviada.


Apeló la sentencia

La defensa de Modesto Crescencio Abanto, a cargo del defensor público Marino Díaz Rimarachín, tras sostener que su defendido reconocía el delito, pero alegaba que lo hizo con consentimiento de su menor hija y se opuso a la cadena perpétua.


El colegiado consideró que los fundamentos del fiscal Risco Baquedano eran atendibles, emitió sentencia. La defensa apeló a la Tercera Sala Penal, a donde  el caso subió en apelación. El defensor público alegó que su defendido se había cogido a la confesión sincera, ya que su patrocinando estaba colaborando en ese sentido.