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Publicado: 25/08/2017
Discriminación de ciudadanos homosexuales en el consumo
Mira la siguiente nota hecha por, Edgar Pereda Lozano presidente de Instituto Mercado Informado.
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La discriminación está proscrita de nuestro ordenamiento jurídico por el hecho mismo de afectar la dignidad del ser humano y desde el punto de vista del mercado porque excluye injustificadamente a un actor impidiéndole alcanzar sus fines con los medios que él considera necesarios para lograr sus particulares objetivos.


Ciertamente, cada persona tiene su propia concepción del mundo y, en ese sentido, puede calificar de agradable o desagradable determinado comportamiento. Pero lo que no puede hacer un individuo, en aras de preservar una moral ciudadana, es discriminar a alguien por el simple hecho de ser homosexual.


No se trata, por supuesto, de hacer apología por la causa homosexual, sino más bien, de evitar excluirlos injustificadamente de la sociedad.


Un homosexual que trata de ingresar a una discoteca sin pagar su entrada evidentemente no podrá alegar discriminación si efectivamente la discoteca cobra por el acceso a todas las personas de forma generalizada.


De la misma forma no existirá discriminación si quiere ingresar a un club social sin ser socio del establecimiento de esparcimiento en cuestión. ¿Y qué pasa en el caso de una pareja de homosexuales que decide alquilar la habitación de un hotel y que le es negado el servicio por el simple hecho de su orientación sexual?


En este caso si el recepcionista del hotel les señala, por ejemplo, que: “no brindaban servicios de hospedaje a personas como ellos, por el bienestar y respeto a los demás clientes”, la empresa tendría que acreditar ante el Indecopi, que tenía una causa objetiva y justificada para el trato desigual, caso contrario, se la sancionará por discriminación injustificada.