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Publicado: 27/11/2017
[Especial] El crimen ataca y parece ganar la batalla
Especialistas consideran que el clima de violencia afecta a la sociedad peruana y se instala silenciosamente en la mentalidad de niños y adolescentes.
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Texto: Luis Fernando Quintanilla | Foto: Cortesía

El mismo día en que el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, asistía a una ceremonia en el marco del Día del Niño, un padre y su hija de apenas dos años eran acribillados a balazos en el distrito limeño de Santa Anita.


“Un auto llegó a toda velocidad donde estaba ambos, frenó y bajó el asesino. Yo me dirigía a mi trabajo cuando vi a este hombre, que se acercó por detrás y les disparó”, declaró un testigo a RPP Noticias.


Así, a sangre fría. A plena luz del día. Sin compasión ni remordimiento. Únicamente, el hijo de cinco años del asesinado, Jhon Richard Soplín Buitrón, pudo escapar con vida gracias a que su padre le gritó que corriera.


De acuerdo a las investigaciones preliminares de la Policía, este nuevo caso de sicariato se debería a un ‘ajuste de cuentas’ debido a disputas por el control del negocio de parqueo en la bullente zona comercial de Gamarra, en el centro de Lima. Pero no es el único caso reciente.


Más allá de las motivaciones de los homicidios, lo preocupante del tema es la escalada criminal y el clima de inseguridad que se vive en todo el Perú. Esta atmósfera de temor que nos rodea no es gratuita: todos los días los medios de comunicación nos despiertan con crímenes, violaciones, suicidios, robos, extorsiones y otros delitos. Una marea roja que nos arrastra a una vorágine de incertidumbre y desconfianza en los demás.


Ante esta ola delictiva, la Policía Nacional está perdiendo la batalla y el ministro del Interior, Carlos Basombrío, parece no tener un plan efectivo para devolverle la tranquilidad al ciudadano de a pie.


Perdiendo la batalla

“Definitivamente, el país está perdiendo la batalla frente al crimen organizado, vemos que aumenta ensañamiento por parte de la delincuencia criminal, el sicariato se ha vuelto una carrera profesional en el negocio del mal y que tiene demanda, sirve para atemorizar, silenciar y resolver vendetas”, dice al respecto el analista político, Jaime Bedón.


Esta situación, agrega, “está consolidando la ley del hampa como parte de la vida diaria, de este paisaje enrarecido en el que vivimos y recorta los derechos ciudadanos, porque ya ningún ciudadano puede ejercer sus derechos como transitar libremente, los hijos no pueden ir a una fiesta a divertirse sanamente, no pueden tomar un taxi o ir a una entidad bancarias y retirar dinero porque están expuestos a recibir balazos”.


Según Bedón, este clima de violencia está afectando tremendamente a la sociedad peruana y se está instalando silenciosamente en la mentalidad de niños y adolescentes.


Uno de los sectores afectados, precisa, son las micro y medianas empresa peruanas, y afecta directamente a la clase media peruana que es la que sostiene la economía del país. La violencia delincuencial también tiene un efecto negativo en el turismo, porque nadie quiere visitar un país donde reina la inseguridad y la impunidad.


Por su parte, el psiquiatra Hugo Villanueva Gallo sostiene que la cuestión del sicariato es producto del tema psicosocial que está rodeado todo nuestro medio.


“Hay una descomposición social que está afectando a todas las instituciones, están impregnadas muchas instituciones y muchas personas; lo que vemos en primera plana es la  ramificación total que abarca todo el sistema de vida que tenemos, es una situación muy  preocupante y podría tener las características de un no retorno, y es más, ramificarse”.