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Publicado: 14/10/2017
Mafia obligaba a mujeres y las amenazaba de muerte
Ministerio del Interior captura a siete trujillanos y un venezolano que captaban a jóvenes para forzarlas comercializar sus caricias.
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Las falsas convocatorias de ofertas laborales y redes sociales son los mejores anzuelos para atraer el interés de personas ávidas de ganar dinero fácil.

Atracción fatal. Una mafia local integrada por siete ciudadanos trujillanos y uno venezolano, dedicada a captar a hombres y mujeres de entre 18 y 30 años de edad para esclavizarlos, obligándolos a ejercer la prostitución clandestina o coaccionarlos a realizar trabajos forzados bajo amenazas de muerte, fue desarticulada a través de nueve operativos ejecutados por efectivos de Inteligencia de la Policía Nacional del Perú (PNP) en coordinación con el Ministerio Público.


Dicha información fue revelada ayer, en exclusiva para La Industria, por el titular de la Dirección General de Seguridad Democrática, Godofredo Huerta Barrón, en el marco de la campaña emprendida contra la trata de personas denominada ‘¡Cuidado, ellos te están buscando!”. Cabe precisar que en esta actividad preventiva no se consideró a niños ni adolescentes por una cuestión de protección a su identidad.


“En el caso de la provincia de Trujillo, hemos realizado nueve operativos mediante los cuales se logró capturar a ocho personas involucradas en el delito de trata de personas: siete trujillanos y un venezolano. Ellos captaban a sus víctimas, con o sin experiencia, a través de anuncios que colocaban en diarios locales o afiches de ofertas laborales pegados en los postes; les ofrecían entre S/ 1.500 y S/ 2 mil por medio tiempo y tiempo completo, respectivamente”, explicó.


Para ello, comentó que los delincuentes alquilaban locales de manera temporal para desarrollar las falsas entrevistas de trabajo y, una vez conseguido su cometido de reclutar a la mayor cantidad de víctimas posibles, abandonaban el inmueble llevándose consigo a los incautos.


“Estas mafias buscaban chicas de buena presencia a quienes ofrecían trabajar expendiendo bebidas en bares, night clubs o discotecas. Una vez que éstas aceptaban el supuesto trabajo fácil, les retenían sus documentos y las obligaban a acompañar a los clientes para que estos sigan consumiendo (bebidas alcohólicas). También les exigían que permitan ser objetos de tocamientos corporales e, incluso, tener relaciones sexuales con los consumidores del negocio”, sentenció de modo enfático.


Sin embargo, lo más dramático de la situación es que cuando las afectadas se percataban del tipo de faena que debían realizar y mostraban su intención de renunciar, los miembros de las mafias las amenazaron con asesinarlas y nunca más entregarles sus documentos de identificación (DNI). Incluso, para evitar que estas se escapen, las incomunican y las trasladan a ciudades lejanas de la selva y sierra como Madre de Dios o Cuzco.


“Estos delincuentes se anticipan, les quitan sus documentos y no las dejan ir con el cuento de que las víctimas tienen que trabajar para pagar sus gastos de traslado, alojamiento y habitación. Sin embargo, lo que hacen es tenerlas esclavizadas en casas o sitios temporales alquilados para cometer sus fechorías. Esta situación es muy triste porque, incluso, sabemos de un caso, en Madre de Dios, donde una chica fue desaparecida”, comentó bastante mortificado.


El funcionario del Ministerio del Interior sostuvo también que, en el caso de las víctimas de sexo masculino, la modalidad de trata persigue fines de explotación laboral, ya que las organizaciones criminales los obligan a trabajar en campamentos mineros, actividades agrícolas o galerías de Lima, en donde son encerrados en almacenes metálicos asegurados con pesadas cadenas.