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Publicado: 13/11/2016
Shirin Ebadi “me hubiera gustado que Hillary salga elegida”
La Premio Nobel de la Paz 2003 visitó nuestra ciudad y conversó con La Industria sobre su labor de defensa de los derechos humanos y de la mujer.
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VISITA ILUSTRE. La iraní Shirin Ebadi, premio nobel de la paz 2003.


Shirin Ebadi es una abogada y jueza que fue separada de la Corte Superior de su país natal, Irán, por defender la democracia y luchar contra el régimen dictatorial de dicha nación. El último viernes por la tarde sostuvo un encuentro con estudiantes de la UCV.


¿Cree que la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos tendrá alguna repercusión en la paz del mundo?

 A mí personalmente, como feminista que soy, me hubiera gustado que salga elegida Hillary Clinton, pero la elección del pueblo americano ha sido diferente. Y ahora que ha salido elegido Donald Trump como mandatario de los Estados Unidos, creo que lo mejor es no prejuzgar y esperar a ver qué se va a hacer o qué planes tiene.


Cuando estaba en campaña, (Trump) daba declaraciones que no eran muy lógicas como, por ejemplo, que Estados Unidos debería construir un muro que lo separe de México o que los inmigrantes deberían salir del país o que los musulmanes no deben entrar a ese país.


Esas son cosas muy extrañas, pero estoy segura que lo decía para contentar a las personas que lo apoyaban y, así, obtener más votos. Está claro que un año más tarde él mismo se dará cuenta de que sus palabras no tenían fundamento ni sentido. Nosotros tenemos que esperar a ver si cumplirá sus amenazas.


¿Considera que su lucha labor por la igualdad de género ha inspirado a las mujeres de su país y las personas en general?

Creo que sí. Mi activismo, en mi país, ha tenido su influencia porque al inicio de la Revolución Islámica, en 1979, cuando todo el mundo estaba entusiasmado, la mayoría de la gente pensaba que los derechos humanos eran una creación inventada por la cultura occidental.


En la prensa (de Irán) me insultaban diciendo que era una feminista que defendía a la cultura occidental, como si esto fuera una mancha. Sin embargo, el día que recibí el premio (Nobel de la Paz), pese a que el gobierno no quiso anunciarlo y trató de detener a la gente para que no me reciba en el aeropuerto, más de un millón de personas fueron a saludarme. Esa fue una muestra de reconocimiento del pueblo iraní y estoy muy agradecida.


¿Cómo se puede lograr que el derecho a la libertad de expresión se cumpla y no sea vulnerado tanto en los países islámicos como en los demás?

Los derechos humanos son los principios internacionales que nos ayudan a convivir; no tienen nada que ver con oriente ni occidente. No pertenecen ni a los cristianos ni a los musulmanes.


Estos principios deben existir en todas partes del mundo. Para que los derechos humanos se puedan aplicar correctamente en un país, deben convertirse en una cultura y, realmente, salir de palabras muertas que solo existen en los libros.


Estos deberían convertirse en una cultura que se impregne en nuestra sociedad. Incluso, deberían ser una asignatura a estudiar en las universidades, institutos y escuelas para que todos, desde una edad temprana, sepan y aprendan acerca de ellos.